Durante estos días he leído mucho acerca de los problemas de Ubuntu 11.10 Oneiric Ocelot y debo decir que hace pocos meses estoy usando Ubuntu luego de años de haberlo abandonado en favor de otras distros por lo que veo los cambios de Ubuntu y los problemas de los usuarios desde otra perspectiva.
En fin, hay cosas que no me hacen sentido.
Por ejemplo, es muy común que los usuarios de Ubuntu te recomienden hacer una instalación limpia de la nueva versión, en vez de simplemente actualizar. La pregunta es ¿por qué esto debería estar bien?
En primer lugar debo decir que esto no es Windows y en principio no debería ser necesario, igual que no lo es reiniciar luego de instalar cualquier aplicación. En teoría el problema es que, entre las configuraciones del sistema anterior, el software instalado previamente y el “nuevo” puesto que las actualizaciones de Ubuntu muchas veces implican reemplazos de determinados programas o nuevos, toda esa mezcla puede generar problemas. Hasta parece tener sentido que te digan “sí, instala Ubuntu desde cero” ¿pero no estamos creando un problema mayor? POrque claro, no sólo tienes que respaldar todos tus datos viejos, sino que además instalar todo lo que tenías antes.
Entre todo lo que vas a tener que hacer, tardarás incluso más que la primera vez.
El problema es que esto no soluciona nada, es más, llamaría a muchas de las instalaciones limpias, una suerte de solución esotérica. Llamo solución esotérica a algo que creemos que puede arreglar algo, pero que no tiene ninguna base, por ejemplo, cuando le pegábamos a esas viejas teles para que funcionaran.
Digo que la instalación no resuelve nada porque sencillamente hay cosas que dependen del hardware o de la inmadurez del software (publicado antes de ser lo suficientemente estable), entonces el problema lo acabarás teniendo igual.
A veces eso sí, lo que ocurre es que tenemos problemas de configuración ya de antes y la actualización del paquete resuelve ese problema o que cuando hacemos la “instalación limpia” no instalamos algo que daba problemas, entonces la gente atribuye esa mejora a que instaló todo desde cero.
Pero a lo que quería llegar es a que todos estos inconvenientes tienen arreglo, instales limpio o no, casi siempre hay alguna solución a no ser que el programa tenga un bug horrible y este no se resuelve sino en el siguiente lanzamiento del programa que aparece en la siguiente versión del sistema operativo, pero aún y con todo, la instalación en limpio no hace la diferencia.
Quiero pensar que esta veneración del formateo e instalación y el desprecio por la actualización se deba a que mucha gente usaba Windows justo antes, y en la cultura Windows, el formateo era la solución a todo, recordemos que en la época de XP para atrás, esos sistemas se degradaban con el tiempo y el rendimiento del sistema operativo se resentía demasiado (aunque asumo que eso se debía a cosas como el registro de Windows que también podría limpiarse o a virus y troyanos).
Pero instales limpio o actualices, casi todo en Linux tiene arreglo (el peor caso es cuando estás usando software abandonado por sus desarrolladores), a no ser, claro, que quieras pasar tu partición de EXT3 a EXT4 o algo así.
Uso ArchLinux hace por lo menos dos años ¿cuántas veces crees que he instalado el sistema? Una vez. Si tuviera que “instalar en limpio” el Ubuntu que tengo en el otro PC para pasarme a la nueva versión, te juro que me cambio de sistema operativo en el acto, porque eso significa ni más ni menos que Ubuntu no es confiable.